Maridajes regionales quesos-vinos
Maridajes regionales quesos-vinos: ¿un romance?
El maridaje regional está basado en el hecho de que todo terruño de pastos tiene cerca tierra de viñas, salvo alguna excepción. Algunos ejemplos claros los encontramos en La Mancha, con su queso y vinos manchegos; en Castilla, con los vinos de Rueda o de Ribera de Duero, y sus sabrosos quesos castellanos; los quesos de Iparralde, fromage de pur brebis des Pirinées y los vinos de Irulegui; o el de Idiazábal con un vino Rioja alavesa joven o un vino Chacoli.
Primera regla: vinos con quesos de la zona
En las tierras en las que esta regla de pasto-viña no se cumple, se suelen producir otras bebidas como la sidra en Normandía, en Bretaña, en las Islas Británicas, en Asturias, en Cantabria o en Euskadi.
Los primeros experimentos de maridaje que se deben realizar son aquellos que combinan las bebidas y quesos de la zona, así, en el caso de Euskadi, un maridaje posible sería entre el queso Idiazábal y alguno de nuestros vinos, incluidos el Chacolí y la sidra.
Segunda regla: ¿sobresale el queso o el vino?
La segunda directriz a seguir para hacer un buen maridaje queso-vino está centrada en la decisión de cuál va a ser el producto estrella de la pareja, es decir si buscamos un vino para un maravilloso queso o viceversa. Otra norma a considerar es la de que no por ser dos productos de máxima calidad, la combinación tiene que ser la mejor.
Francia, tierra de quesos
Maridajes quesos y vinos franceses: en Francia existen tantos quesos como días que tiene el año, y es costumbre indispensable el momento del queso en las comidas, para esto necesitan del vino para cada tipo de queso y el pan de corteza dura para degustar los quesos untuosos y cambiar de sabor en conjunto con un sorbo de vino de un queso a otro, es costumbre en una comida degustar de 5 a 7 quesos.





