maridaje de vinos con comidas

Maridaje de vinos con comidas sigue estas reglas meramente orientativas, puesto que hay armonías o combinaciones de vinos y comidas perfectamente válidas y que pueden no cumplir del todo esas reglas básicas y las del maridaje de vinos con platos:

Maridaje vinos y comidas: sugerencias

  • Maridar vinos blancos con pescados.
  • Maridar vinos tintos con carnes rojas.
  • Beber vinos blancos antes que los tintos.
  • Beber vino seco antes que el dulce.
  • Beber vino joven antes que los viejos.
  • Maridar el cuerpo y las características del vino con la comida.
  • Combinar la riqueza e intensidad del vino con la riqueza e intensidad de la comida.
  • Maridar la acidez de la comida con la acidez del vino.
  • Maridar el sabor dulce de los vinos con el sabor dulce de las comidas. (frutas, miel, almendras, comidas con pimienta).
  • Maridar las comidas frías con vinos ligeros.
  • Maridar las comidas especiadas que llaman al frescor de la comida con carnes frías y con bebidas frescas si hay dulzor mucho mejor.
  • Maridar las comidas saladas con vinos altos en alcohol y que tienden a ser dulzones dará como resultado cierto amargo.

Maridaje de vinos y comidas: ¿todo un arte?

Maridar vinos y comidas es todo un arte, pero si se siguen ciertas recomendaciones, no es difícil encontrar el vino adecuado para un plato particular. Es importante tener en cuenta los siguientes factores: armonía, sabor y consistencia, contraste y similitud.

Maridaje vinos y comidas: no sabores predominantes

Armonía de sabores: en el maridaje, se busca que los sabores del vino y de la comida armonicen entre sí y se puedan sentir y disfrutar tanto las notas características del vino como los sabores del plato. Ninguno de los dos debe sobrepasar los sabores del otro, tampoco debe salir un tercer sabor desagradable.

Maridajes vinos y comidas:¿los opuestos se atraen?

Constraste y similitud: hay dos formas de entrelazar un vino y una comida, ya sea por la semejanza de sus sabores o por su contraste. Los sabores similares se potencian y se refuerzan. En cambio, al buscar sabores opuestos cada sabor juega su propio rol creando nuevas sensaciones en el paladar.

maridaje vinos y comidas: buscar el equilibrio

Sabor y consistencia: una buena combinación debe equilibrar dos elementos: los sabores predominantes y la consistencia tanto del vino como de la comida. Así por ejemplo, un plato preparado con pimiento se podría servir con un vino que tenga notas de esta verdura.

Por otra parte, la consistencia de un plato debe ser contrapesada con la del vino, por ejemplo, un pescado con una salsa blanca ligera se puede combinar con el cuerpo más espeso de un Chardonnay.

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